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GADGETS DEL OFICIO... DE PERIODISTA

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El Universo de Martina: GADGETS DEL OFICIO... DE PERIODISTA

16/12/11

GADGETS DEL OFICIO... DE PERIODISTA

Este es un ejercicio de nostalgia pura y dura, sin más pretensión que la de recuperar de mi memoria la parte más emotiva de esta bendita-maldita profesión. Seguro que a quienes rondáis los 40, lo que sigue os producirá cierta añoranza. A las nuevas generaciones, probablemente os sonará a chino.

Un día cualquiera en la redacción, comenzaba con la lectura de los periódicos, la selección de temas, el reparto de coberturas y la rutina de los boletines horarios. Pendientes cada pocos minutos de los teletipos, 
las noticias de agencia que unos aparatosos fax escupían en papel continuo de tres copias y cuyo monótono soniquete competía con el de las entrañables máquinas de escribir, sustituidas ahora por las pantallas táctiles. Hasta que sonaban las campanitas: “¡¡¡Tilín, tilín!!!” Entonces corrías al cuartito de teletipos y buscabas el que había dado la alarma. Solía ser una sola frase, del tipo: “Se escucha fuerte explosión en el centro de Madrid…
La maquinaria se ponía en marcha: uno buscaba la calle en la guía telefónica (sí, a mano, en tres voluminosos tomos de papel) y empezaba a llamar a números aleatorios en busca de algún testigo del suceso… Otro trataba de contactar con los servicios de emergencias y autoridades (imprescindible la agenda, cuanto más voluminosa y más gastada, mejor)… y alguien más –en este caso podía ser yo- se lanzaba a la calle sin más información que la zona aproximada en la que los vecinos decían haber escuchado algo parecido a un gran estruendo.
Apenas ponías en pie en la calle, con el pinganillo del transistor (nada de radio, aquello era un transistor "como Dios manda") en la oreja, ya oías al conductor del programa matinal: “Tenemos una noticia de última hora, al parecer se ha producido una fuerte explosión en Madrid, de momento hay pocos datos… una unidad móvil se dirige al lugar de los hechos…” Y en realidad no mentía porque en ese momento yo era una unidad -estaba más sola que la 1- y era móvil, corriendo arriba y abajo en busca de un taxi.

Llegar, ver, preguntar, escuchar, procesar –a veces con un nudo en el estómago- y ordenar todo aquello para elaborar un relato coherente sin olvidar ningún detalle. Ésa, la esencia del periodismo, la de contar lo que pasa, no ha cambiado sustancialmente. Sí la forma de hacerlo, las herramientas que ahora permiten transmitir en tiempo real lo que sucede desde un simple teléfono. Entonces las conexiones eran algo parecido a esto:
A pocos minutos del boletín horario, entrabas en un bar, generalmente atestado de gente, y preguntabas por el teléfono, que solía estar al final de la barra. Y tú te apostabas allí, desmontabas con discreción el aparato para colocar el micro, conectabas la grabadora y esperabas pacientemente a que te dieran paso…
Ninguna de estas operaciones interrumpía el bullicio del bar hasta que en un momento dado, desde el fondo del local surgía una voz alta, clara y perfectamente modulada: “Los bomberos siguen trabajando en el lugar en el que esta mañana estallaba…” En ese momento, el tiempo se detenía: la máquina de café enmudecía, cesaban los murmullos y el tintineo de las cucharillas en las tazas y decenas de pares de ojos buscaban sorprendidos a la propietaria de esa voz que se había impuesto sobre las demás. Afortunadamente, las conexiones no solían ser muy largas, apenas un minuto, y eso impedía que el rubor se cronificara en tu rostro. Entonces recogías todo muy rápido y abandonabas apresuradamente el local, no sin antes dedicar una forzada sonrisa a la estupefacta clientela.
Y de ahí, vuelta a la redacción donde por fin, podías soltar el nudo que te atenazaba la garganta y te podías permitir dar rienda suelta a las emociones contenidas durante horas. Una última parada en "El Verde" (¿qué redacción no tenía un "Verde" en la esquina?) para dar cuenta de un par de cervezas, y a casa, a esperar una nueva jornada de la que solo tenías una certeza: sería distinta a la de hoy. ¿Se puede pedir más?

No era el objetivo de este post pero no puedo dejar sin respuesta esa pregunta porque SÍ, se puede y se debe pedir más. 

Hace unos meses, mi hija se enfrentaba a la difícil decisión de escoger una carrera: "¿Y si hago Periodismo?"
Inmediatamente el PASADO trajo a mi memoria aquellos momentos en los que yo me asomaba por primera vez a la profesión: los años de Universidad, mi primera beca en la radio -beca significaba entonces aprender el oficio, porque entonces, había auténticos maestros (gracias Julián Nieto, Manuel Marlasca…), mis primeras crónicas, mi primera rueda de prensa, mi primer atentado, mi primera campaña electoral… y pensé: ¡cómo me gustaría que mi hija pudiera vivir todo esto! 

Y entonces regresó el PRESENTE y puso ante mí un panorama descorazonador: empresas más preocupadas por los números que por la calidad de la información, que ignoran el talento porque lo que cotiza es la docilidad… personajes de reality que ejercen de periodistas, consultan “fuentes”, “contrastan” la “noticia” y hurgan en la basura de personajes de currículo similar al suyo en busca de carroña que poner en el mercado con la etiqueta de “exclusiva”… becarios a los que se recibe sin ninguna voluntad de formación, y sobre los que recae desde el primer día la responsabilidad de estar al nivel de los “profesionales”… reporteros que se juegan la vida en guerras y conflictos sin más cobertura que sus ganas de contar lo que está pasando… licenciados a los que ofrecen el “chollo" de trabajar a 75 céntimos la crónica (#gratisnotrabajo)… y ese compañero que va y viene, y que ostenta el deplorable record de haber encadenado 46 contratos en 2 años…




Conclusión: mi hija estudia Administración y Dirección de Empresas, y en alemán, que hay que pensar en el FUTURO.



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17 comentarios:

A las 16 de diciembre de 2011, 11:34 , Anonymous Uxía Blanco Urgoiti ha dicho...

Puede que sea de nueva generación, pero recuerdo ir a ver a mi padre a la redacción del periódico y llamarme mucho la atención dos cosas: el humo de los cigarros, parecía Londres aquello de tanta niebla, y el ruido de las máquinas de escribir. Me flipaba ver a todo el mundo corriendo y gritando de un lado para otro.
Lo malo es cuando decides hacerte de esta profesión y en la actualidad no para de decepcionarte... las cosas no son lo que eran, y lo malo, es nunca volverán a ser...

Me ha gustado mucho. Un besito, Ux

 
A las 16 de diciembre de 2011, 16:57 , Anonymous Isabel ha dicho...

¡Cuánto echaba de menos un artículo como éste! Gracias por el post. Un abrazo.

Isabel (ex-a3tv)

 
A las 17 de diciembre de 2011, 3:33 , Blogger Sagrario ha dicho...

Buenísimo Miryam.Qué tiempos aquellos en los que nos concentrábamos a pesar del tecleo de las máquinas de escribir, los teléfonos y los teletipos!!La redacción tenía otra vida, pero no soy de las que creen que cualquier tiempo pasado fue mejor...Ahora tb hay nuevos retos y más medios. La curiosidad por saber y por contarlo nos sigue moviendo. Los que son buenos profesionales de la información se distinguen siempre. Besosss.

 
A las 17 de diciembre de 2011, 15:44 , Anonymous Juanmacube ha dicho...

Pues yo creo que las cosas sí pueden volver a ser lo que eran. Habrá que asumir que las audiencias mandan e intentar eleborar mejor las informaciones para que los "fabricatornillos" empiecen a ganar más dinero con los periodistas que con Belén Esteban y a su panda. Y los periodistas tendrán que leer mucho, mucho más, y meterse el ego en algún sitio para dejar espacio a la formación constante, multidisciplinar y profunda. Y volver a ser dueños de nuestro destino.

 
A las 17 de diciembre de 2011, 15:47 , Anonymous Juanmacube ha dicho...

Pues yo creo que las cosas sí pueden volver a ser lo que eran. Habrá que asumir que las audiencias mandan e intentar elaborar mejor las informaciones para que los "fabricatornillos" empiecen a ganar más dinero con los periodistas que con Belén Esteban y su panda. Y los periodistas tendrán que leer mucho, mucho más, y meterse el ego en algún sitio para dejar espacio a la formación constante, multidisciplinar y profunda. Y volver a ser dueños de nuestro destino.

 
A las 17 de diciembre de 2011, 19:10 , Blogger Miryam ha dicho...

Juanma, creo que si algo hemos asumido, es que las audiencias mandan, al menos en los despachos, lo vivimos a diario. Estoy de acuerdo en que es necesario mejorar el nivel de la información, seguramente contando más con quienes tienen más experiencia. Creo sinceramente que el Periodismo se aprende de los buenos periodistas y no en las facultades. Pero lamentablemente, la prioridad de las empresas pasa por las cuentas, y siempre resulta más rentable contratar a un joven sin experiencia que mantener a un senior. Y por supuesto, totalmente de acuerdo con que los periodistas debemos leer más y convencernos de que -por mucho que llevemos en esto- siempre nos falta mucho por aprender.

 
A las 17 de diciembre de 2011, 19:18 , Blogger Miryam ha dicho...

Gracias Sagrario, reconozco que siento mucha "morriña" de aquellos tiempos y que no soy muy optimista. Lo que veo a diario a mi alrededor no me permite albergar muchas esperanzas. Será consecuencia del trabajo "de oficina", jeje.

 
A las 17 de diciembre de 2011, 19:21 , Blogger Miryam ha dicho...

Gracias Ux, seguramente recordarás también que en la redacción de tu padre se reía, se levantaba la voz y se "vivía". A veces miro a mi alrededor y el silencio me produce melancolía. Me estaré haciendo mayor... Un besote!

 
A las 17 de diciembre de 2011, 19:23 , Blogger Miryam ha dicho...

Encantada de haberte hecho pasar un buen rato, Isabel. Por cierto ¿andas por la selva o eres más de Juan Ramón?

 
A las 20 de diciembre de 2011, 12:05 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Qué recuerdos me traen tus fotos... La redacción de Oquendo, los teléfonos aquellos, los papeles...Esa fue la primera redacción que pisé, en el 89. Recuerdo el ruido de la máquina de escribir de Cavero, el de los teletipos en tres colores, el cacharro ese para enroscar el casete en el auricular de las cabinas de teléfonos para enviar una crónica...joder qué mayor soy!... y eso que tú eras una periodista consagrada en aquella redacción y yo un becario que hacía el Primero de la Mañana de 12 de la noche a 11 de la mañana, con Abel (qué grande), Pérez Pluff; Sierra, Mavi(que me la encontré el otro día 20 años después con J.L Cano...Onti

 
A las 20 de diciembre de 2011, 21:46 , Blogger Miryam ha dicho...

Que bueno, que nos reencontremos por aquí taaaantos años después, aunque me gustaría que te hubieras identificado, para saludarte "como Dios manda". Tú también pillaste la mejor época de la radio, y tuviste una gran escuela: El Primero de la Mañana no era cualquier cosa... Espero que te haya ido bien desde entonces. ¡Un beso enorme!

 
A las 21 de diciembre de 2011, 11:32 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Me ha ido bien, porque después de la radio me metí en la tele...en Antena 3, y he estado trabajando contigo 13 años, y sí que me identifico, con las cuatro últimas letras de mi anterior post...Onti

 
A las 21 de diciembre de 2011, 13:41 , Blogger Miryam ha dicho...

¡El gran Onti! Tú debiste aprender mucho más que yo, porque has sido capaz de volar ¡LIBRE! Un beso enorme.

 
A las 21 de diciembre de 2011, 19:01 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Cuanta razón!! Y ahora si un día se cae la red, no sabemos hacer nada sin Internet!
Yo tambien soy de las que creen que esos tiempos no volverán y que la situación cada vez es más difícil para esta profesión. Tu hija ha tomado una decisión muy sabia.
Me ha encantado el artículo. Gracias

 
A las 2 de enero de 2012, 18:49 , Anonymous Aturuxo ha dicho...

Hola Miryam, todavía recuerdo cuando presentabas los informativos, muy bien por cierto. Estoy echando cuentas del tiempo que hace y también me encuentro muy mayor. Ahora estamos en una época de adelantos tecnológicos impresionantes pero usados torticeramente, os ha tocado vivir en una sociedad en la que tenéis que tragar muchos sapos.Tu hija tendrá que acabar trabajando en una empresa, le deseo que tenga suerte y que se encuentre al frente con personas no con tarugos.

 
A las 4 de enero de 2012, 13:55 , Blogger Miryam ha dicho...

Aturuxo, tienes buena memoria porque te has remontado a la Prehistoria, jeje. Fueron tiempos maravillosos y no precisamente por la tele: la profesión, los compañeros, el ambiente... todo era gratificante. En fin, confiemos en que algún dia recuperemos esa magia... Gracias por tu comentario.

 
A las 4 de enero de 2012, 17:41 , Anonymous Gonzalo ha dicho...

Desgraciadamente ahora no es tan sencillo conseguir unas prácticas en un periódico ni en una televisión.... yo con mis 31 tuve la oportunidad de estar de becario en prensa y trabajar en la televisión, también en cine de meritorio, en publicitarias unos meses y hago radio como hobby, a parte de freelance en 3d y diseño pero muy poca cosa a precios de risa ...claro está de becario no me renovaron porque mi enchufe no era suficientemente bueno y en la tele local después te tratar de meter mano y tratar de mejorar las condiciones laborales con los sindicatos puesto que cobraba 700 euros de grafista, me acabaron despidiendo...un año más tarde todos mis ex compañeros también se van a la calle, al igual que muchos medios de este país, es muy triste lo que pasa en el sector, yo no soy quién de decir quién es mejor periodista o comunicador, sólo se que muchos no han tenido la oportunidad de demostrarlo y cada día va a peor, ahora los que realmente aman la profesión se montan sus propias webs y bloggs y por supuesto apenas ganan dinero con ello.

 

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