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HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE...A LOS TRES!

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El Universo de Martina: HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE...A LOS TRES!

21/1/12

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE...A LOS TRES!

 Esta es la historia de una mujer que ha llevado aquello de "en la salud y en la enfermedad" hasta donde quizá nunca imaginó. Cuando encontró un nuevo amor que le pidió casarse, ella sólo le puso una condición: que aceptara también a su primer marido.
Os cuento esto no porque se acerque San Valentín -que por cierto, no puedo con ese día- o esté de moda el tema "matrimonio abierto" a raíz de una polémica con uno de los candidatos republicanos. Destaco esta historia porque me conmovió cuando la leí en "The Washington Post", porque no deja indiferente y por las reacciones que ha provocado.

Voy al principio. Page y Robert eran un matrimonio feliz y padres de dos niñas. Pero un infarto y una embolia le dejaron a él con una lesión cerebral importante y nunca volvió a ser el mismo. No recordaba quién era ni su entorno. Podía hablar, leer y escribir, pero su cerebro se quedó como el de un niño pequeño que no crecerá.
                  Page y Robert (Matt Mcclain for "The Washington Post")

Los dos empezaron a convivir con esta nueva realidad. El con terapia y ayuda en un centro para enfermos cerebrales donde aprendió desde lo más básico, como ducharse.  Ella pendiente de él, de su trabajo y de sus hijas, intentando ser una familia donde el padre es un "hijo" más que cuidar.


Hasta que encontró otro amor y todo pareció complicarse ...o tal vez no. Su nueva ilusión era Allan, un antiguo compañero de colegio con el que se reencontró. Se enamoraron, él le pidió que se casaran y ella se vió ante un dilema: ¿cómo permitirse ser feliz y, a la vez, fiel a la promesa que en su día hizo al marido al que también quería?
                  Allan, Page y Robert      (Matt Mcclain for "The Washington Post")

El final ya lo sabeis. Su felicidad pasaba por unirse a su nuevo amor pero manteniendo y cuidando a su esposo del que, lógicamente, tuvo que divorciarse. Dos hombres y una mujer compartiendo destino y familia. 

Antes de la boda, ella le contó a su marido que estaba pensando casarse con Allan. Él le contestó que debía hacerlo, que parecía un buena persona. Aunque es difícil saber lo que estaba entendiendo, sí preguntó qué pasaría con él. Y ella le dijo que todo seguiría como hasta entonces, pero siendo una familia más grande.
                                               (Matt Mcclain for "The Washington Post") 
La boda se celebró con la asistencia de amigos y familia de los dos, incluidos los hermanos del primer marido. El único ausente fue Robert.
 
Ella ha buscado en esta fórmula la manera de seguir adelante con sus dos realidades. Y sus hijas lo han aceptado y parecen disfrutarlo. No han perdido a su verdadero padre y además tienen a la pareja de su madre que las cuida y trata como si realmente fueran sus hijas.

El segundo marido, Allan, también ha tenido que recorrer su propio camino para dar este paso. Venía de un divorcio de su primera esposa con la que tuvo tres hijos y casarse por segunda vez con estas condiciones no debe de ser fácil. Deduzco que el amor que siente es motor más que suficiente para afrontarlo. ¿Amor o... compasión o... las dos cosas?

                  Allan con una de las hijas de Page

Al margen de lo que la familia haya tenido que ajustar, les ha caído ahora otro chaparrón. Las reacciones de los lectores del reportaje. Muchos han criticado la decisión de ella y le acusan de inmoral y de traicionar sus principios.

Otros lo aprueban y la admiran por haber sido capaz de rehacer su vida sin abandonar al marido enfermo y haciendo frente a las secuelas de una lesión cerebral.


El tono de algunos ha llegado al insulto y "The Washington Post" ha tenido que dedicarle durante dos días un espacio a esta historia para pedir respeto.


En fin. ¿Qué pensais? ¿Con quién os quedais?

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15 comentarios:

A las 21 de enero de 2012, 9:12 , Blogger Marisa ha dicho...

Uf! qué dificil decisión, no sé...pienso que esta mujer siente por su ex-marido compasión y cariño, pero amor no, entonces encontró a la persona con la que siente amor, y no ha renunciado a ninguna de las tres cosas.
El amor es el amor y no hay que convivir con alguien que no quieres y que solamente le tienes compasión y cariño.
¡Anda que me lío, me lio...¡ Je, je...

 
A las 21 de enero de 2012, 13:29 , Anonymous Aturuxo ha dicho...

Es una historia preciosa en la que no hay perdedores (excepto la mala suerte de Robert) .....Allan y Page son extraordinarios, sobre todo ella... ¿en dónde hay que firmar para ser su amigo/a?

 
A las 21 de enero de 2012, 15:44 , Blogger Historias de Marte ha dicho...

Qué historia más impactante y dura.
bss

http://historiasdemarte.blogspot.com

 
A las 21 de enero de 2012, 16:13 , Blogger Lenne ha dicho...

Pues a mi me parece genial lo que han hecho, han sabido respetarse mutuamente y ella ha asumido que no puede abandonar ni a su marido ni a sí misma, y por tanto a encontrar el amor.. Y si encima las hijas lo han sabido aceptar, pues bravo por todos ellos, les deseo muchisima felicidad.. Un saludo!

http://rockandwild.blogspot.com/

 
A las 21 de enero de 2012, 17:45 , Blogger Carmen ha dicho...

totalmente de acuerdo, el amor si no hay respeto es complicado pero ellos lo hacen facil
besitos

 
A las 21 de enero de 2012, 18:50 , Blogger Esther ha dicho...

Es una historia triste y maravillosa. Me encanta ella por su humanidad.

 
A las 21 de enero de 2012, 19:01 , Blogger Miryam ha dicho...

Increíble historia, Sagrario. Creo que rezuma generosidad por todas partes. No entiendo las críticas... será por aquello del puritanismo americano. Un beso enorme.

 
A las 21 de enero de 2012, 23:40 , Blogger Sagrario ha dicho...

Gracias por vuestros comentarios. La verdad es que es una historia que genera debate como pasó cuando se publicó. Todas las opiniones son respetables siempre y cuando no ofendan ni insulten. Las reacciones más ofensivas se escudaban, como suele pasar, en el anonimato. Espero que a los tres les vaya bien. Bsss.

 
A las 22 de enero de 2012, 9:14 , Blogger Yngrid ha dicho...

A mi esta historia no me parece tan genial. Pienso y es una opinión muy personal, que ella buscó el camino fácil. Para mi tendría mas valor el que ella renunciara a Allan porque está casada y ama a su marido aún en esas condiciones. Esto es solo mi opinión sin ganas de ofender ni criticar, cada quien hace con su vida lo que desee, pero en el momento que permites que se haga público estas permitiendo las diferentes opiniones.
Gracias por traernos siempre historias diferentes.
Saludos,

 
A las 22 de enero de 2012, 20:04 , Blogger Sagrario ha dicho...

Hola Yngrid, gracias por tu comentario. De eso se trata, de que una historia como ésta, genere opiniones distintas y haya un debate interesante.
Page cuenta en el reportaje que consultó su dilema incluso con el pastor de su iglesia-ella es evangélica-. Y él le dijo que seguir cuidando de su marido era una manera de cumplir con los votos del matrimonio.
Yo me pregunto, qué pasaría si algún día Robert se recuperara del todo y volviera a ser como antes de la lesión cerebral. Los médicos dicen que es irreversible, pero quién sabe...

 
A las 22 de enero de 2012, 22:41 , Blogger Cris Pontetacones ha dicho...

Es una complicada historia que ellos han sabido hacerla fácil... sólo por eso ya merecen el respeto de todo el mundo, pero además, me parece que tomar una decisión así hoy en día, que todos miramos sólo por nosotros mismos, es todo un acto de valentía, amor y bondad... mas gente así necesitamos en el mundo.
Gracias por traernos esta maravillosa historia!
Besos!

 
A las 23 de enero de 2012, 20:16 , Anonymous Anónimo ha dicho...

En primer lugar no podemos juzgar a nadie porque no sabemos ninguno de nosotros cómo responderíamos a una situación como ésta. Muchos que se encuentran en esta situación plantan directamente a su pareja en un centro especial y huyen, conducta a todas luces reprobable. La de la protagonista no nos lo parece porque no se desembaraza del cornudo por el que siente compasión habida cuenta de que se quedó lelo después de un accidente. Todo esto se resume en lo siguiente: cuando una persona contrae matrimonio (al menos canónico o religioso) suele afirmar sin pestañear "EN LA SALUD Y EN LA ENFERMEDAD HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE". Claro todo depende del valor que uno le de al matrimonio ¿institución o contrato basura? a juicio de ZP sería lo segundo y no problem. Lo importante en esta vida es ser coherente. Yo creo que la protagonista quiere vivir (yo también) y junto al vegetal de su marido no quiere, se busca un tercero que le de bambú mientras su marido duerme en la habitación de al lado (cornupeta el pobre) y a la vez acalla su conciencia vendiendo al mundo que es tan buena que no ha abandonado del todo a su marido. A mi todo esto me parece un circo que evidentemente sólo puede pasar en USA.

 
A las 23 de enero de 2012, 23:53 , Blogger Sagrario ha dicho...

Anónimo, está claro que repruebas esta historia pero no hace falta ofender a nadie. A la víctima de una lesión cerebral la llamas: cornudo, lelo, vegetal, cornupeta. Espero que no te pase nunca a tí. Para dar tu opinión no son necesarios esos calificativos. El respeto es imprescindible.

 
A las 25 de enero de 2012, 0:21 , Anonymous D' Politica ha dicho...

Me gustó mucho la historia que relatas, la mayoría de la gente saldría corriendo buscando su felicidad, ellos no renuncian a ella pero demuestran compasión por la persona enferma..los aplaudo.
Por otro lado, solicitas que las opiniones se digan con respeto: PIDES UN MILAGRO, no olvides que caminando a nuestro lado hay todo tipo de personas y "personajes". Cada persona carga con su mochila, si ha tenido una vida llena de amor funcionará en la vida dando mucho a los que la rodean pero hay otros que tiene la mochila llena de decepciones, problemas y actitudes negativas que irán soltando negatividad en donde quiera que estén. En definitiva, reflejan lo que tienen en el interior: mucha negatividad, resentimiento, crítica negativa, baja autoestima, necesidad de ser reconocidos...la cosa se complica si añadimos a los portadores de otras patologías como los narcisistas, histriónicos, antisociales, esquizoides etc..
Asi el panomrama, los blog, por su anonimato, son un sitio perfecto para que tiren los dardos.Ante esto solo hay un arma para protegerse: la indiferencia... y un buen chaleco para que vuestra estima personal siga muy alta porque SOIS ESTUPENDAS/O, vuestros post y el blog son magníficos.
PD: hay un libro muy bueno de Bernardo Stamatea sobre la gente tóxica:

 
A las 25 de enero de 2012, 11:47 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Aquí vais de políticamente correctos.... y de tolerantes cuando piensan como vosotros, ahora bien cuando alguien difiere de vuestras opiniones es un irrespetuoso, narcisista, esquizoide y demás majaderías.
En otro orden de cosas, no hay insultos, mira el diccionario de la RAE. Al que le ponen cuernos habitualmente se le llama cornudo o cornupeta. En fin, si les parece más correcto hablemos de adulterio adornado de compasión. No more.... D´Politica, paz y amor.... dime de qué presumes y te diré de que careces.

 

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